martes, 30 de octubre de 2012

¿Por qué una huelga de hambre en Telefónica Movistar?

5 de novembre vaga de fam a Telefònica. from @claudxxxa on Vimeo


 
El 4 de febrero de 2011, Telefónica hizo un comunicado vergonzoso a un trabajador y una trabajadora de Telefónica, Marcos y Mª Cruz, les comunicó que "no eran rentables" y, sin previo aviso, los dejó sin trabajo porque habían estado enfermos con baja médica justificada.

La carta de rescisión de contrato decía textualmente: “dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que sus reiteradas ausencias aun justificadas a su puesto de trabajo hacen que su prestación de servicios no resulte rentable por las sucesivas interrupciones en la prestación de su trabajo, es por lo que no existe otra solución que la decisión adoptada de resolver su contrato de trabajo”.

Sin embargo, algunos días después de comunicar a los trabajadores despedidos que no eran rentables, el comité de Dirección de la Empresa hizo otro comunicado vergonzoso, esta vez a sus accionistas. El 23 de febrero en la prensa se podía leer que a pesar de la crisis, “los accionistas de Telefónica estaban de enhorabuena”. El consejo de administración de la MNC había decidido premiar su confianza con un reparto récord de dividendos. La empresa abonaría a sus accionistas 7.300 millones de euros a sus accionistas, “el mayor pagado por una empresa española”

La decisión de despedir a dos personas por haber estado algunos días de baja médica justificada en una empresa con semejantes beneficios es un fiel reflejo de cómo funciona nuestra sociedad actual: se menosprecia el trabajo de las personas y se remunera de forma obscena la inversión de capital y la especulación bursátil. ¡Indignante!


Los despidos de Marcos y Mª Cruz no fueron disciplinarios. Marcos y Mª Cruz no habían faltado a sus deberes contractuales sino que habían tenido una mala racha de salud. ¿Cómo puede una empresa millonaria despedir por enfermedad a sus trabajadores?

Los despidos por bajas médicas justificadas sólo pueden entenderse si tenemos en cuenta el contexto estratégico: la celebración de elecciones sindicales y la negociación de un convenio en el que Telefónica quería incluir un ERE.

Quien tomara la decisión sabía perfectamente el impacto que tendría esa noticia entre la plantilla. Necesitaban crear un clima determinado que favoreciera un voto conservador en las elecciones; necesitaban extender el miedo, por la inseguridad ante el futuro, para hacer que los trabajadores consideren el ERE como la mejor de las salidas posibles. 

Los EREs que CCOO, UGT y STC-UTS han firmado son, sin duda, una buena salida individual pero son una irresponsabilidad desde el punto de vista colectivo. En 1992 Telefónica tenía una plantilla de unas 75.000, ahora la plantilla es de cerca de 20.000 personas. En los últimos 20 años, Telefónica, en una época de crecimiento económico, y con la connivencia de CCOO y UGT ha destruido 50.000 empleos dignos mientras ha creado más de 100.000 empleos precarios. 

Esta política laboral, en una empresa millonaria es una política antisocial en la línea de las políticas neoliberales que nos han llevado a la crisis global que estamos sufriendo. Y la empresa sólo puede realizar esta política antisocial con una plantilla cada vez menos numerosa, que no reacciona ante las agresiones individuales o colectivas. 



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